En el curso de avalancha nos hicimos amigos de varias personas, entre ellos estaba Todd, quien vive en los Queñes, al interior de Curicó. Él fue quien nos motivo a ir a conocer la zona.
Fue así como con Alex partimos desde Pucón hacia Curicó, en donde Todd nos esperaba para llevarnos a los Queñes. Pasamos una noche en la hostería y al día siguiente por la mañana Todd nos fue a dejar hasta la aduana del paso Vergara en donde nos quedamos. Decidimos no hacer campamentos intermedios e intentar desde ahí mismo la ascensión a alguno de los volcanes del macizo del Peteroa.
A las 04:30 de la madrugada ya estábamos comenzando a caminar con los esquíes. Al comienzo y durante varias horas seguimos el camino internacional, el cual estaba con bastante hielo y nieve complicada de transitar con esquíes. Un poco después del amanecer llegábamos al hito fronterizo en donde pudimos observar el humeante volcán Peteroa y sus hermosos vecinos. Desde ahí caminamos un extenso plateau para luego tomar una gran arista que nos llevó hasta el borde mismo del cráter del volcán Peteroa, en donde disfrutamos de la magnifica vista de los Andes centrales y del espectacular día que nos acompañaba. Fueron 9,5 horas de esquí de randonnée hasta el cráter.
Luego de unos minutos en el cráter, rápidamente sacamos las pieles a los esquíes y comenzamos el deseado descenso por una nieve espectacular. En unos minutos ya estábamos en el plateau de vuelta y de ahí tomamos el camino internacional de vuelta a la aduana Chilena.
Antes del atardecer ya estábamos de vuelta. Nos quedamos esa noche ahí para aprovechar de descansar del largo día.
A la mañana siguiente volvimos a dedo a los Queñes en donde pasamos una noche más y de ahí nos fuimos a Talca.
En Talca pasamos 4 días de lluvia en la casa de unos amigos, aprovechamos de hacer un par de asados y de disfrutar del buen vino de la zona. Una vez que el tiempo mejoró partimos a la central Cipreses para comenzar nuestro caminata hacia el volcán Descabezado Grande y cerro Azul. Lamentablemente después de 2 horas de caminatas decidimos volver ya que había caído demasiada nieve y habían avalanchas por todos lados. No nos quisimos exponer y preferimos volver a dedo hacia Talca, en donde compramos nuestros pasajes y nos devolvimos a nuestra querida zona lacustre.
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