Partí solo al volcán ya que no logré conseguir que me acompañaran, casi todos se encontraban ocupados.
Alrededor de las 10:00 de la mañana ya me encontraba en el cabrerio gracias a un amigo que me fue a dejar en su auto. Preparé mis cosas y comencé a caminar.
Después de cruzar el valle de la engorda, lleno de pequeños arroyos, comienza la subida hacia el cerro mismo. Tras remontar rodeando morros rocosos y siguiendo pequeños riachuelos se llega al sector del refugio Plantat. Dos horas me tomó llegar ahí desde el auto.


Continué ascendiendo en dirección al campamento alto. Sobre los 3500 metros ya comencé a sentir la altura y bajé el ritmo de la marcha. La ruta se encontraba llena de nieve fresca debido a las nevasones que habían sucedido solo 2 días atrás. Llegar al campamento alto costó bastante, a las 19:00 hrs lograba recién sacarme la mochila para descansar y preparar el bivouac.


La noche fue bastante agradable, dormí cómodamente.
A las 02:00 de la mañana me desperté y preparé las cosas para partir. Me costó bastante salir del saco ya que todavía me sentía muy cansado, casi como si no hubiera dormido.
Finalmente partí casi a las tres de la mañana. Caminé alrededor de 1,5 horas hasta un poco antes de cruzar el glaciar y me comencé a sentir demasiado cansado y con dolor de cabeza. Mi paso era bastante lento, por lo tanto decidí volver.
En una hora estaba en el campamento, ordené las cosas y bajé hasta Plantat.
Paré en Plantat a tomar desayuno, me preparé unos buenos tallarines y contemplé el hermoso amanecer sobre las montañas.

Cuando el sol comenzó a pegar sobre Plantat el frió se retiró y pude comenzar el descenso sin mayor ropa de abrigo. De vuelta en el valle el calor era insoportable y más encima tuve que caminar hasta Baños Morales para hacer dedo.
De vuelta en Santiago hacían nada más y nada menos que 31°, que rico ah!
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